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lunes, 12 de noviembre de 2007

TRABAJO FINAL

NO HA SUBIDO LOS REQUISITOS DEL TRABAJO FINAL COMO QUEDAMOS.

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Pablo Lascurain

GRUPO ALFA . RESPONSABILIDAD SOCIAL

Desde su origen, ALFA ha sido una empresa socialmente responsable, que
busca generar valor para sus accionistas y al mismo tiempo contribuir
al desarrollo de la sociedad.

ALFA considera que la razón de ser de la empresa privada es crear
riqueza y progreso. La empresa privada debe ser rentable para que
pueda así cumplir con su compromiso hacia sus clientes de proveerles
de productos y servicios de calidad a un precio justo; hacia sus
accionistas, con un rendimiento razonable a su inversión; hacia sus
trabajadores, con empleos dignos y justamente remunerados; hacia las
autoridades, con el pago de impuestos y finalmente hacia la sociedad,
con una actitud responsable con el medio ambiente y solidaria en caso
de requerirlo.

Un ejemplo de su adherencia a esta filosofía, es el apoyo que ALFA
otorga a instituciones enfocadas cien por ciento al desarrollo de la
cultura, como el Planetario ALFA, un museo para niños y jóvenes,
ubicado en la ciudad de Monterrey que anualmente es visitado por más
de medio millón de personas.

ALFA también apoya programas y proyectos enfocados a actividades en
educación, el arte y la cultura en pequeñas comunidades en México.
Además, ALFA provee asistencia económica a instituciones públicas y
privadas enfocadas a prestar asistencia social y auxilio en casos de
emergencia.
La prioridad de la fundación ALFA es promover los siguientes aspectos:
La educación, dentro y fuera de la empresa, ya que considera que es
uno de los principales impulsores del desarrollo de la sociedad.

La nutrición, con un enfoque especial en mejorar la nutrición
infantil, dada su creciente problemática en México y en el mundo.

El medio ambiente, principalmente para elevar la conciencia de su
importancia, así como del impacto que las acciones en su favor tienen
en las actuales y futuras generaciones.

La fundación ALFA opera con recursos obtenidos principalmente de
donativos de las empresas de ALFA, así como de donadores
independientes.

El profundo respeto de ALFA por la naturaleza se manifiesta, por un
lado en asegurar que sus plantas productivas operen en armonía con el
medio ambiente y por el otro, en coadyuvar con la promoción de una
mayor conciencia ecológica entre la sociedad.

Para lograr lo anterior, las empresas de ALFA invierten importantes
recursos en la adquisición de los equipos y las tecnologías más
modernas que permitan reducir, controlar y, en su caso, eliminar
emisiones. También, promueven el óptimo uso y reuso de recursos y
materiales como el agua, el acero y el aluminio, entre otros.

Las empresas de ALFA se someten constantemente a auditorías, tanto
internas como de terceros, para asegurar que sus procesos cumplan en
todo momento con las legislaciones ambientales vigentes. La gran
mayoría de las empresas cuentan con certificaciones y reconocimientos
otorgados por organizaciones públicas y privadas por sus esfuerzos en
la materia.

ALFA apoya programas y estudios de educación ambiental, conservación y
uso de recursos naturales y otros proyectos de equilibrio ecológico.
Como ejemplo están los apoyos otorgados al Parque Ecológico Chipinque,
en Monterrey, y a Pronatura, instituciones ambas de reconocida
trayectoria en el cuidado del habitat natural.
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Pablo Lascurain

jueves, 18 de octubre de 2007

FUTURO DE LA ARQUITECTURA- Pablo

VIZUALIZACION DE LA CARRERA DE ARQUITECTURA EN 5 Y EN 30 AÑOS

EN 5 AÑOS:

1.- NUEVOS MATERIALES DE CONSTRUCCION

2.- LOS ARQUITECTOS PODRAN CONSTRUIR MAS EN MENOS TIEMPO

3.- REDUCIRAN COSTOS

4.- LA IMPLEMENTACION DENUEVAS NORMAS DE CALIDAD

5.- MAYOR EFICIENCIA EN LAS CONSTRUCCIONES.

EN 30 AÑOS.

1.- MUEVAS FUENTES DE ENERGIA

2.- MATERIALES RECICLABLES DE CONSTRUCCION

3.- AYOR DENSIDAD POR MT2

4.- TENDENCIA VERTICAL EN LA CONSTRUCCION

5.- CASAS DE MENOR COSTO.


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Pablo Lascurain

lunes, 24 de septiembre de 2007

LAS PROFESIONES de Pablo



Así como la globalización de las economías y finanzas ha trastocado los tradicionales sistemas de producción agrícola, industrial y comercial, en el campo de la producción del conocimiento también se han modificado los esquemas vigentes. Nuevos paradigmas se han construido, viejos paradigmas se han destruido. El desarrollo de la ciencia y la tecnología como factores esenciales para la producción de innovadores saberes juegan un papel importante en la definición y existencia de las profesiones. Las profesiones tradicionales como el derecho, medicina, contaduría, administración de empresas, por mencionar algunas de ellas, tienden adquirir connotaciones distintas de las que fueron creadas.

Los procesos de globalización también han trasnacionalizado el conocimiento. Las actuales demandas y necesidades de los procesos productivos del libre mercado y de las compañías trasnacionales requieren de la homologación de las profesiones y de la homologación de los aprendizajes. De esta manera, la globalización no sólo se inserta en los mercados de las profesiones, ofertando diversas opciones profesionales que respondan a modelos de formación diseñados desde los países periféricos. Nuevas competencias cognitivas y habilidades prácticas son demandadas por los procesos productivos globalizadores. Los profesionistas que no dominan competencias para el uso adecuado de los diversos tipos de informaciones son excluidos de los campos productivos.

La intención que gravita en estos procesos es la mercantilización profesional, como una de las expresiones más agudas en las que el neoliberalismo ha signado su huella educativa. Desde el exterior se está imponiendo un programa organizacional y administrativo educativo, un modelo de formación de profesionales, un sistema de acreditación y certificación de las profesiones, así como mecanismos de evaluación de los insumos-procesos-productos de los sistemas educativos. El complejo proceso de internacionalización de las profesiones implica la existencia de una fuerte tendencia de la centralización y globalización del conocimiento. Procesos que parecen ser irreversibles en los albores del siglo XXI. Incluso se manifiesta una clara inclinación a su intensificación. Desafortunadamente, la sociedad del conocimiento –como se le ha dado en llamar a la sociedad de este milenio– está demostrando una orientación a la sustitución de los valores morales, éticos y solidarios por el ciudadano consumidor. El consumismo es una de las características de la sociedad del nuevo milenio.

Por otro lado, los espacios geopolíticos nacionales se encuentran trastocados por el avasallamiento de la llegada vertiginosa de los capitales educativos. La educación pública superior de los países en vías de desarrollo, como México, se encuentra en constante confrontación con los grandes capitales trasnacionales que están asociados a las firmas más prestigiosas del capitalismo. En los últimos veinte años del siglo pasado el capital financiero incursionó en el campo de los servicios, específicamente educativos, porque representan posibilidades de formar los cuadros profesionales que se requiere para el desarrollo innovador de los procesos productivos globalizadores. De esta manera, la idea de las universidades empresariales tiene una aceptación considerable en los sistemas educativos trasnacionales.

Prestigiosas firmas como Motorola, Microsoft, IBM, Cisco Systems, por mencionar algunas de las firmas vinculadas con la innovación tecnológica en el campo de la informática, son considerados como actores agresivos y con grandes recursos financieros para el establecimiento de instituciones de educación superior, no sólo en sus países de origen de los capitales financieros sino, además, en diversos países que se encuentran en vías de desarrollo. Esas instituciones educativas que tienen nombres de marcas comerciales, utilizan estrategias de expansión que privilegian tanto los mercados pequeños y selectivos como los nacientes mercados donde no se encuentra la presencia de los consorcios educativos. Así, se identifica en México la llegada de inmensos capitales que están invadiendo el mercado de las profesiones. Los consorcios educativos trasladan modelos de organización y administración e imponen sistemas de regulación del funcionamiento de los establecimientos escolares que se diseñan en el exterior con un alto valor pragmático en los resultados de la formación de profesionales.

Lamentablemente, la falta de regulación y de normas claras y precisas para la instalación de las empresas educativas, así como la ausencia de criterios internacionales que regulen la calidad del servicio educativo que ofertan este tipo de compañías trasnacionales, ha provocado que se instalen en nuestro país, tanto instituciones de calidad como de mediana, incluso, dudosa reputación educativa. El peor de los casos que se vive con la llegada de los capitales extranjeros en el comercio educacional, es el de la proliferación de un sinnúmero de empresas educativas que ofrecen cualquier formación profesional sin importar la eficiencia en los procesos formativos; sino que, el control de la demanda de un importante sector de la juventud mexicana, que al no encontrar respuestas en el sistema de educación superior público, se encuentra obligado a matricularse en las opciones profesionales que ofertan las recién llegadas empresas de la rama educativa.

Un dato que puede resultar ilustrador sobre la calidad de la formación en este tipo de instituciones es el reciente estudio denominado "El ranking académico de las universidades del mundo 2003", realizado por el Instituto de Altos Estudios de la Universidad de Shangai Jiao Tong, en el que se evaluaron las 500 mejores universidades del mundo. Los resultados de esta evaluación arrojaron que, entre ellas, no se encuentra ninguna institución de educación superior privada mexicana, ni siquiera de América Latina. Sólo la UNAM es ubicada en el primer lugar de las instituciones de educación superior en Latinoamérica, encontrándose en el lugar 180 en el ámbito internacional y en el lugar 92 en el continente americano. En esta clasificación en las que se encuentran ubicadas las 100 mejores instituciones, universidades e institutos de los países del primer mundo, ninguna pertenece a las naciones en vías de desarrollo como México. Así encontramos que 57 son estadounidenses, 9 británicas, 5 alemanas, 5 japonesas, 3 suecas, 3 holandesas, 3 australianas, 2 francesas, 1 israelí, 1 belga, 1 italiana, 1 finlandesa, 1 noruega y 1 danesa. Entre las 10 mejores universidades del mundo 8 son estadounidenses y 2 inglesas: Harvard, Stanford, Instituto Tecnológico de California, Universidad de California en Berkeley (todas estadounidenses); Cambridge (Inglaterra), Instituto Tecnológico de Massachussets; Princenton, Yale, Oxford (Inglaterra) y Columbia.

Los criterios utilizados para evaluar el desempeño y la calidad de la formación de profesionales, incluyó cinco parámetros que fueron ponderados con igual número de porcentajes: 1) número de premios Nobel obtenidos por los investigadores en los campos del conocimiento de la física, química, medicina y economía; 2) reconocimientos internacionales en investigaciones innovadoras; 3) artículos publicados en revistas arbitradas, tanto en las ciencias naturales como en las ciencias sociales; 4) frecuencia de citas en el Social Sciencie Citation Index; y 5) desempeño académico por maestros de tiempo completo. Con base en estos cinco parámetros fueron situadas las mejores universidades e institutos de educación superior en el mundo. El hecho de que no se encuentre ninguna institución privada de México y América Latina entre las 500 mejores del mundo, es un indicador que expresa las limitaciones e imposibilidades de las propias instituciones educativas para responder a las exigencias de los vertiginosos cambios en el conocimiento científico y de las grandes transformaciones generadas por las innovaciones tecnológicas.

Esta situación provoca dos interpretaciones. La primera es que la atención de las instituciones privadas está centrada en la comercialización y mercantilización de las profesiones en detrimento de la inversión en ciencia y tecnología. Por tanto, lo que interesa a los empresarios de la educación es el incremento del capital en menoscabo de una formación altamente calificada que permita a los egresados asumir una actitud competitiva en el escenario internacional de las profesiones. La segunda situación es que la estrategia de formación está centrada en la docencia como principal factor de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Además, la mayoría de las instituciones de educación superior privadas que existen en México, tanto de origen nacional como las que han provenido del extranjero, están ofertando profesiones que requieren de mínimas inversiones para su funcionamiento y continúan reproduciendo el viejo esquema de formación que centra su atención en las tradicionales profesiones de las ciencias económico administrativas, del derecho y recientemente, de las ciencias de la educación y la comunicación.

Las profesiones que requieren de fuertes inversiones en investigación, laboratorios, infraestructura tecnológica e informática y talleres, no forman parte de la oferta educativa privada. Hoy en día, este esquema de formación de profesionistas no es suficiente para responder a los propios procesos de globalización que ha impuesto el modelo económico neoliberal. Se requiere del diseño de estrategias agresivas que rompan los viejos paradigmas profesionales y que incursionen en campos del conocimiento emergentes, que respondan al desarrollo de la ciencia, la innovación tecnológica y las transformaciones culturales, ideológicas, políticas que viven las distintas sociedades del presente milenio.

Por ello, se hace necesario en el contexto de la globalización de las profesiones, que tanto las instituciones de educación superior públicas como privadas, redefinan su función formativa e incursionen en nuevos campos relacionados con la nanotecnología, robótica, reingeniería informática, biodiversidad, derecho ecológico, sociología del ocio, geriatría, internacionalización de las profesiones, por citar algunos. De lo contrario, los retos y desafíos del presente, se agudizarán en el futuro y complicarán la razón de ser de las instituciones educativas por su incapacidad de responder a los tiempos contemporáneos de las nuevas sociedad.

Asimismo, la formación de profesionales en las instituciones de educación superior tradicionales, se enfrentan hoy en día a tres grandes desafíos: 1) garantizar la formación de un producto educativo preparado profesionalmente para resistir los desafíos del mercado; 2) saber si pueden competir con calidad con las instituciones educativas controladas por el mercado de las profesiones; y 3) saber si son capaces de sobrevivir a niveles de costes aceptables, dado los actuales estándares del mercado educativo. Evidentemente, en estos grandes desafíos se encuentra presente la constante confrontación entre los grandes capitales trasnacionales del empresariado educativo y las instituciones del sector público y los pequeños empresarios nacionales de la educación. Los primeros no sólo tienen el poder económico para influir en las políticas educativas nacionales y abrir las fronteras para instalarse en cualquier nación del mundo; también tienen la capacidad para engullir a los empresarios criollos de los países económicamente débiles.

El gran reto que tenemos las instituciones de educación superior mexicanas, tanto publicas como privadas, es cómo lograr la formación de excelencia para competir en el escenario internacional, si no se superan las graves limitaciones que padece el sistema educativo nacional y no se revierten las grandes desventajas en que nos encontramos frente a las 500 mejores instituciones en el mundo.


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Pablo Lascurain

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Pablo Lascurain

jueves, 20 de septiembre de 2007

FUTURO DE LAS PROFESIONES de Pablo

Así como la globalización de las economías y finanzas ha trastocado los tradicionales sistemas de producción agrícola, industrial y comercial, en el campo de la producción del conocimiento también se han modificado los esquemas vigentes. Nuevos paradigmas se han construido, viejos paradigmas se han destruido. El desarrollo de la ciencia y la tecnología como factores esenciales para la producción de innovadores saberes juegan un papel importante en la definición y existencia de las profesiones. Las profesiones tradicionales como el derecho, medicina, contaduría, administración de empresas, por mencionar algunas de ellas, tienden adquirir connotaciones distintas de las que fueron creadas.

Los procesos de globalización también han trasnacionalizado el conocimiento. Las actuales demandas y necesidades de los procesos productivos del libre mercado y de las compañías trasnacionales requieren de la homologación de las profesiones y de la homologación de los aprendizajes. De esta manera, la globalización no sólo se inserta en los mercados de las profesiones, ofertando diversas opciones profesionales que respondan a modelos de formación diseñados desde los países periféricos. Nuevas competencias cognitivas y habilidades prácticas son demandadas por los procesos productivos globalizadores. Los profesionistas que no dominan competencias para el uso adecuado de los diversos tipos de informaciones son excluidos de los campos productivos.

La intención que gravita en estos procesos es la mercantilización profesional, como una de las expresiones más agudas en las que el neoliberalismo ha signado su huella educativa. Desde el exterior se está imponiendo un programa organizacional y administrativo educativo, un modelo de formación de profesionales, un sistema de acreditación y certificación de las profesiones, así como mecanismos de evaluación de los insumos-procesos-productos de los sistemas educativos. El complejo proceso de internacionalización de las profesiones implica la existencia de una fuerte tendencia de la centralización y globalización del conocimiento. Procesos que parecen ser irreversibles en los albores del siglo XXI. Incluso se manifiesta una clara inclinación a su intensificación. Desafortunadamente, la sociedad del conocimiento –como se le ha dado en llamar a la sociedad de este milenio– está demostrando una orientación a la sustitución de los valores morales, éticos y solidarios por el ciudadano consumidor. El consumismo es una de las características de la sociedad del nuevo milenio.

Por otro lado, los espacios geopolíticos nacionales se encuentran trastocados por el avasallamiento de la llegada vertiginosa de los capitales educativos. La educación pública superior de los países en vías de desarrollo, como México, se encuentra en constante confrontación con los grandes capitales trasnacionales que están asociados a las firmas más prestigiosas del capitalismo. En los últimos veinte años del siglo pasado el capital financiero incursionó en el campo de los servicios, específicamente educativos, porque representan posibilidades de formar los cuadros profesionales que se requiere para el desarrollo innovador de los procesos productivos globalizadores. De esta manera, la idea de las universidades empresariales tiene una aceptación considerable en los sistemas educativos trasnacionales.

Prestigiosas firmas como Motorola, Microsoft, IBM, Cisco Systems, por mencionar algunas de las firmas vinculadas con la innovación tecnológica en el campo de la informática, son considerados como actores agresivos y con grandes recursos financieros para el establecimiento de instituciones de educación superior, no sólo en sus países de origen de los capitales financieros sino, además, en diversos países que se encuentran en vías de desarrollo. Esas instituciones educativas que tienen nombres de marcas comerciales, utilizan estrategias de expansión que privilegian tanto los mercados pequeños y selectivos como los nacientes mercados donde no se encuentra la presencia de los consorcios educativos. Así, se identifica en México la llegada de inmensos capitales que están invadiendo el mercado de las profesiones. Los consorcios educativos trasladan modelos de organización y administración e imponen sistemas de regulación del funcionamiento de los establecimientos escolares que se diseñan en el exterior con un alto valor pragmático en los resultados de la formación de profesionales.

Lamentablemente, la falta de regulación y de normas claras y precisas para la instalación de las empresas educativas, así como la ausencia de criterios internacionales que regulen la calidad del servicio educativo que ofertan este tipo de compañías trasnacionales, ha provocado que se instalen en nuestro país, tanto instituciones de calidad como de mediana, incluso, dudosa reputación educativa. El peor de los casos que se vive con la llegada de los capitales extranjeros en el comercio educacional, es el de la proliferación de un sinnúmero de empresas educativas que ofrecen cualquier formación profesional sin importar la eficiencia en los procesos formativos; sino que, el control de la demanda de un importante sector de la juventud mexicana, que al no encontrar respuestas en el sistema de educación superior público, se encuentra obligado a matricularse en las opciones profesionales que ofertan las recién llegadas empresas de la rama educativa.

Un dato que puede resultar ilustrador sobre la calidad de la formación en este tipo de instituciones es el reciente estudio denominado "El ranking académico de las universidades del mundo 2003", realizado por el Instituto de Altos Estudios de la Universidad de Shangai Jiao Tong, en el que se evaluaron las 500 mejores universidades del mundo. Los resultados de esta evaluación arrojaron que, entre ellas, no se encuentra ninguna institución de educación superior privada mexicana, ni siquiera de América Latina. Sólo la UNAM es ubicada en el primer lugar de las instituciones de educación superior en Latinoamérica, encontrándose en el lugar 180 en el ámbito internacional y en el lugar 92 en el continente americano. En esta clasificación en las que se encuentran ubicadas las 100 mejores instituciones, universidades e institutos de los países del primer mundo, ninguna pertenece a las naciones en vías de desarrollo como México. Así encontramos que 57 son estadounidenses, 9 británicas, 5 alemanas, 5 japonesas, 3 suecas, 3 holandesas, 3 australianas, 2 francesas, 1 israelí, 1 belga, 1 italiana, 1 finlandesa, 1 noruega y 1 danesa. Entre las 10 mejores universidades del mundo 8 son estadounidenses y 2 inglesas: Harvard, Stanford, Instituto Tecnológico de California, Universidad de California en Berkeley (todas estadounidenses); Cambridge (Inglaterra), Instituto Tecnológico de Massachussets; Princenton, Yale, Oxford (Inglaterra) y Columbia.

Los criterios utilizados para evaluar el desempeño y la calidad de la formación de profesionales, incluyó cinco parámetros que fueron ponderados con igual número de porcentajes: 1) número de premios Nobel obtenidos por los investigadores en los campos del conocimiento de la física, química, medicina y economía; 2) reconocimientos internacionales en investigaciones innovadoras; 3) artículos publicados en revistas arbitradas, tanto en las ciencias naturales como en las ciencias sociales; 4) frecuencia de citas en el Social Sciencie Citation Index; y 5) desempeño académico por maestros de tiempo completo. Con base en estos cinco parámetros fueron situadas las mejores universidades e institutos de educación superior en el mundo. El hecho de que no se encuentre ninguna institución privada de México y América Latina entre las 500 mejores del mundo, es un indicador que expresa las limitaciones e imposibilidades de las propias instituciones educativas para responder a las exigencias de los vertiginosos cambios en el conocimiento científico y de las grandes transformaciones generadas por las innovaciones tecnológicas.

Esta situación provoca dos interpretaciones. La primera es que la atención de las instituciones privadas está centrada en la comercialización y mercantilización de las profesiones en detrimento de la inversión en ciencia y tecnología. Por tanto, lo que interesa a los empresarios de la educación es el incremento del capital en menoscabo de una formación altamente calificada que permita a los egresados asumir una actitud competitiva en el escenario internacional de las profesiones. La segunda situación es que la estrategia de formación está centrada en la docencia como principal factor de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Además, la mayoría de las instituciones de educación superior privadas que existen en México, tanto de origen nacional como las que han provenido del extranjero, están ofertando profesiones que requieren de mínimas inversiones para su funcionamiento y continúan reproduciendo el viejo esquema de formación que centra su atención en las tradicionales profesiones de las ciencias económico administrativas, del derecho y recientemente, de las ciencias de la educación y la comunicación.

Las profesiones que requieren de fuertes inversiones en investigación, laboratorios, infraestructura tecnológica e informática y talleres, no forman parte de la oferta educativa privada. Hoy en día, este esquema de formación de profesionistas no es suficiente para responder a los propios procesos de globalización que ha impuesto el modelo económico neoliberal. Se requiere del diseño de estrategias agresivas que rompan los viejos paradigmas profesionales y que incursionen en campos del conocimiento emergentes, que respondan al desarrollo de la ciencia, la innovación tecnológica y las transformaciones culturales, ideológicas, políticas que viven las distintas sociedades del presente milenio.

Por ello, se hace necesario en el contexto de la globalización de las profesiones, que tanto las instituciones de educación superior públicas como privadas, redefinan su función formativa e incursionen en nuevos campos relacionados con la nanotecnología, robótica, reingeniería informática, biodiversidad, derecho ecológico, sociología del ocio, geriatría, internacionalización de las profesiones, por citar algunos. De lo contrario, los retos y desafíos del presente, se agudizarán en el futuro y complicarán la razón de ser de las instituciones educativas por su incapacidad de responder a los tiempos contemporáneos de las nuevas sociedad.

Asimismo, la formación de profesionales en las instituciones de educación superior tradicionales, se enfrentan hoy en día a tres grandes desafíos: 1) garantizar la formación de un producto educativo preparado profesionalmente para resistir los desafíos del mercado; 2) saber si pueden competir con calidad con las instituciones educativas controladas por el mercado de las profesiones; y 3) saber si son capaces de sobrevivir a niveles de costes aceptables, dado los actuales estándares del mercado educativo. Evidentemente, en estos grandes desafíos se encuentra presente la constante confrontación entre los grandes capitales trasnacionales del empresariado educativo y las instituciones del sector público y los pequeños empresarios nacionales de la educación. Los primeros no sólo tienen el poder económico para influir en las políticas educativas nacionales y abrir las fronteras para instalarse en cualquier nación del mundo; también tienen la capacidad para engullir a los empresarios criollos de los países económicamente débiles.

El gran reto que tenemos las instituciones de educación superior mexicanas, tanto publicas como privadas, es cómo lograr la formación de excelencia para competir en el escenario internacional, si no se superan las graves limitaciones que padece el sistema educativo nacional y no se revierten las grandes desventajas en que nos encontramos frente a las 500 mejores instituciones en el mundo.


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Pablo Lascurain

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Que es Etica? Soy una Persona Etica?


La palabra ética viene del griego ethos, que significa costumbre y la palabra moral viene del latín mos, moris que también significa costumbre. Por lo tanto como ya se mencionó en capítulo anterior ética y moral etimológicamente significan lo mismo. Las dos palabras se refieren a las costumbres. Por lo que la definición nominal de ética sería la ciencia de las costumbres. Pero lo que en realidad le interesa a la ética es estudiar la bondad o maldad de los actos humano, sin interesarse en otros aspectos o enfoques. Por lo tanto podemos determinar que su objeto material de estudio son los actos humanos y su objeto formal es la bondad o maldad de dichos actos. Con esto podemos da una definición real de la ética como la Ciencia que estudia la bondad o maldad de los actos humanos. Con esta definición tenemos que la Ética posee dos aspectos, uno de carácter científico y otro de carácter racional.

Pienso que soy una persona ética, en cuanto a mis parámetros, por lo que trato de ser congruente con mis valores y mis acciones, respetar a los demás, y siempre estar conciente que las acciones se reflejan constantemente en lo que uno es, y unohace, por lo que la ética personal no debe estar sujeta a adaptaciones, ni a juicios devalor de otras personas, y siempre deberá ser juzgada y analizada, por el ser mismo que la ostenta.



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Pablo Lascurain

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Pablo Lascurain

Etica y Religion




Entre la ética y la religión hay una fuerte relación, ya que el propósito de la ética es ayudarnos a orientarnos en la vida, lo mismo que hemos observado en la religión.

Si estudiamos algunas de las distintas religiones, podemos ver que tienen grandes diferencias, que hay muchas doctrinas, en las cuales cada una tiene su propia motivación, su propio sentido. Entre ellas hay distinta forma de comportamiento, en casi todos los sentidos, a la hora de actuar, de rezar, de ayudar a los demás, incluso hemos visto que muchas de ellas no tienen un dios como referencia, si no que únicamente buscaban la plenitud de la vida, o el significado. Es aquí donde queríamos llegar, que todas tienen un propósito común, que es "orientarse en la vida", saber a donde vamos, o a donde llegaremos, cual es el camino que debemos seguir.

La diferencia es que las religiones te indican cual es el camino que deberías seguir, mientras que la ética te indica que camino es correcto y cual no, y partiendo de esa base, eres tú mismo, el único que va a elegir lo que hacer, sin tener ningún tipo de influencia.

La cuestión que se nos plantea ahora es, ¿podemos ser morales sin ser religiosos?, ya que, en el caso de no ser religioso, no tienes el "patrón" que te indica cual es la elección que debes seguir.

Las actitudes morales de un creyente, suelen ser en buena medida consecuencia de su fe, en cambio las actitudes de una persona que no sea creyente, pueden sostenerse también, sobre la base de principios racionales.



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Pablo Lascurain

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Pablo Lascurain

Racionalidad Calculadora = Utilitarismo



Utilitarismo (del latín, utilis, 'útil'), en el ámbito de la ética, la doctrina según la cual lo que es útil es bueno, y por lo tanto, el valor ético de la conducta está determinado por el carácter práctico de sus resultados. El término utilitarismo se aplica con mayor propiedad al planteamiento que sostiene que el objetivo supremo de la acción moral es el logro de la mayor felicidad para el más amplio número de personas. Este objetivo fue también considerado como fin de toda legislación y como criterio último de toda institución social. En general, la teoría utilitarista de la ética se opone a otras doctrinas éticas en las que algún sentido interno o facultad, a menudo denominada conciencia, actúa como árbitro absoluto de lo correcto y lo incorrecto. El utilitarismo está asimismo en desacuerdo con la opinión que afirma que las distinciones morales dependen de la voluntad de Dios y que el placer que proporciona un acto al individuo que lo lleva a cabo es la prueba decisiva del bien y del mal.


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Pablo Lascurain

martes, 11 de septiembre de 2007

Etica y Religion

Entre la ética y la religión hay una fuerte relación, ya que el propósito de la ética es ayudarnos a orientarnos en la vida, lo mismo que hemos observado en la religión.

Si estudiamos algunas de las distintas religiones, podemos ver que tienen grandes diferencias, que hay muchas doctrinas, en las cuales cada una tiene su propia motivación, su propio sentido. Entre ellas hay distinta forma de comportamiento, en casi todos los sentidos, a la hora de actuar, de rezar, de ayudar a los demás, incluso hemos visto que muchas de ellas no tienen un dios como referencia, si no que únicamente buscaban la plenitud de la vida, o el significado. Es aquí donde queríamos llegar, que todas tienen un propósito común, que es "orientarse en la vida", saber a donde vamos, o a donde llegaremos, cual es el camino que debemos seguir.

La diferencia es que las religiones te indican cual es el camino que deberías seguir, mientras que la ética te indica que camino es correcto y cual no, y partiendo de esa base, eres tú mismo, el único que va a elegir lo que hacer, sin tener ningún tipo de influencia.

La cuestión que se nos plantea ahora es, ¿podemos ser morales sin ser religiosos?, ya que, en el caso de no ser religioso, no tienes el "patrón" que te indica cual es la elección que debes seguir.

Las actitudes morales de un creyente, suelen ser en buena medida consecuencia de su fe, en cambio las actitudes de una persona que no sea creyente, pueden sostenerse también, sobre la base de principios racionales.



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Pablo Lascurain

Que es Etica? Soy una Persona Etica?

La palabra ética viene del griego ethos, que significa costumbre y la palabra moral viene del latín mos, moris que también significa costumbre. Por lo tanto como ya se mencionó en capítulo anterior ética y moral etimológicamente significan lo mismo. Las dos palabras se refieren a las costumbres. Por lo que la definición nominal de ética sería la ciencia de las costumbres. Pero lo que en realidad le interesa a la ética es estudiar la bondad o maldad de los actos humano, sin interesarse en otros aspectos o enfoques. Por lo tanto podemos determinar que su objeto material de estudio son los actos humanos y su objeto formal es la bondad o maldad de dichos actos. Con esto podemos da una definición real de la ética como la Ciencia que estudia la bondad o maldad de los actos humanos. Con esta definición tenemos que la Ética posee dos aspectos, uno de carácter científico y otro de carácter racional.

Pienso que soy una persona ética, en cuanto a mis parámetros, por lo que trato de ser congruente con mis valores y mis acciones, respetar a los demás, y siempre estar conciente que las acciones se reflejan constantemente en lo que uno es, y unohace, por lo que la ética personal no debe estar sujeta a adaptaciones, ni a juicios devalor de otras personas, y siempre deberá ser juzgada y analizada, por el ser mismo que la ostenta.



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Pablo Lascurain

Racionalidad Calculadora = Utilitarismo

Utilitarismo (del latín, utilis, 'útil'), en el ámbito de la ética, la doctrina según la cual lo que es útil es bueno, y por lo tanto, el valor ético de la conducta está determinado por el carácter práctico de sus resultados. El término utilitarismo se aplica con mayor propiedad al planteamiento que sostiene que el objetivo supremo de la acción moral es el logro de la mayor felicidad para el más amplio número de personas. Este objetivo fue también considerado como fin de toda legislación y como criterio último de toda institución social. En general, la teoría utilitarista de la ética se opone a otras doctrinas éticas en las que algún sentido interno o facultad, a menudo denominada conciencia, actúa como árbitro absoluto de lo correcto y lo incorrecto. El utilitarismo está asimismo en desacuerdo con la opinión que afirma que las distinciones morales dependen de la voluntad de Dios y que el placer que proporciona un acto al individuo que lo lleva a cabo es la prueba decisiva del bien y del mal.


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Pablo Lascurain

martes, 4 de septiembre de 2007

ETICA Y DERECHO de Pablo

el Derecho es mal concebido con mucha frecuencia como simplemente el brazo
armado de la Ética, como un sistema de prohibiciones basado en los
imperativos morales a fin de que la sociedad se comporte en forma correcta.

Por eso, cuando la creatividad del hombre parece orientarse hacia caminos
que pueden ser destructivos, cuando la investigación científica parece
salirse de los límites morales, mucha gente se vuelve hacia el Derecho a fin
de que colabore con su fuerza coercitiva en poner barreras a esas conductas
que se consideran peligrosas e inmorales.

Sin embargo, las relaciones entre la moral y el Derecho son algo más
complicadas. Y por eso es conveniente que nos preguntemos sobre la
naturaleza y las funciones del Derecho: ¿es realmente el Derecho algo así
como el Ministerio de Gobierno y Policía de la Ética? ¿El derecho es
simplemente un instrumento imperativo de represión moral de las conductas
sociales? Y aun si no fuera solamente ése su papel, ¿puede imponer el
Derecho limitaciones a las actividades de los hombres en nombre de la Ética?

De acuerdo con lo dicho, el Derecho no puede pretender hacer buenos a los
hombres. Se propone a lo sumo que no sean socialmente malos; y aun este
objetivo moderado no tiene un alcance general que abarque todas las
dimensiones del ser humano sino que se concreta a ciertas circunstancias
especiales que se sitúan dentro del marco de la vida social.

Sin embargo, es preciso tener muy en claro que el Derecho no es simplemente
un sistema de prohibiciones que se limitan a decir en forma imperativa lo
que no se puede hacer. En otras palabras, el Derecho no es el brazo armado
de la Etica. Su estructura no es la de una lista de impedimentos
determinada por la moral. Más bien, el Derecho es ante todo una forma de
organización. Por ese motivo, el Derecho no puede ser visto en negativo
como la expresión de un "no" reiterado que pretende una estabilidad moral,
sino que hay que verlo en positivo, como una compleja red de coordinaciones,
prohibiciones y facilitaciones que se orientan a posibilitar un orden
dinámico. Es por ello también que es un error atribuírle al Derecho una
estructura dual basada simplistamente en lo lícito y lo ilícito, lo
permitido y lo prohibido.

En realidad, el Derecho es ante todo y sobre todo una forma de organización
de las conductas sociales. Y ésto no se puede perder de vista cuando
analizamos sus relaciones con la moral.

Una aclaración se impone. Aparentemente, una tal afirmación confirmaría que
el Derecho es en verdad una manera como la moral se hace pública y se impone
coercitivamente. Porque si el Derecho organiza las conductas sociales,
requiere un criterio para hacerlo, una guía que determina cuáles son las
conductas admisibles y cuáles las inadmisibles. En consecuencia, es la Ética
la que le otorga su sustento.


Bibliografia: Ética y Derecho, Fernando de Trazegnies Granda


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Pablo Lascurain

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Pablo Lascurain