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lunes, 25 de mayo de 2009

Calificaciones finales

Jóvenes en el enlace están ya las calificaciones finales que este lunes asentaré en el sistema.

Algunos prometieron enviar trabajos que nunca recibí. Por favor de ser posible hagan un "forward" al siguiente email: jjbelmonte@gmail.com para saber por qué razón no los recibí.

Calificaciones finales

sábado, 23 de mayo de 2009

Calificaciones preliminares II

Va lo que tengo hasta ahorita.

La lista actualizada, AQUÍ.

A estas alturas señores, ya no subo nada más al blog.

jueves, 21 de mayo de 2009

Calificaciones preliminares

Pueden descargarlas de AQUÍ.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Listado de trabajos por entregar


LISTADO DE TRABAJOS POR ENTREGAR... Los veo el viernes en el salón E-14*** que está a un costado de la Biblioteca.

1- Percepción individual de la ética
2.- Soylent Green
3.- Comentario de lectura "La cultura actual..."
4.- Película "Sueños de fuga"
5.- Comentario expo RESPONSABILIDAD Social Empresarial
6.- Comentario de expo sobre subsidiariedad, principio de beneficencia.

7.- Película La Firma

miércoles, 6 de mayo de 2009

De los trabajos finales.

Va el listado de quienes tienen que entregar todos sus trabajos, así como el trabajo final como único recurso para aprobar esta materia.
- Sarahí Rendón.
- Oliver Sánchez.
- Héctor Aguilar.
- Dennise Arroyo.
- Margui Baza.
- Víctor Chanona.
- Itzel Covarrubias.

Los siguientes no tienen derecho a trabajo final:
- Paola Del Río.
- Baltazar Espinosa.
- Frida Hernández.
- Ángela López.
- Abraham Urióstegui.

Quienes no están en estas listas ya están aprobados. Mañana publicaré la lista de sus calificaciones en este blog. Los veo el miércoles 13 a las 13 horas (cabalístico el asunto) para cualquier aclaración.

Lávense las manos.



Los criterios del trabajo final serán:

1. EXTENSIÓN.
Solamente para los que tienen 5 ó más faltas 15 cuartillas.

- Doble espacio. letra Arial o Times New Roman a 12 puntos.
- La portada NO cuenta como una de las cuartillas.

OJO: Faltas contabilizadas hasta el momento en que termine el semestre.

2. TEMA
a) El tema será desarrollar un proyecto ético que beneficie a su colonia, comunidad, universidad o al microcosmos en el que se desenvuelva el alumno. Tiene que ser un proyecto factible y acorde a la carrera de propio estudiante. Previa plática con el profesor puede seleccionarse un proyecto social distinto a la carrera del estudiante.

b) Un segundo tema podría ser un proyecto a nivel personal en donde el alumno diseñe un proyecto de vida apoyándose en la ética, sus ramas y alcances de acuerdo a lo visto en los distintos temas durante el semestre.

Pueden presentarse avances del proyecto conforme avance el semestre.

martes, 28 de abril de 2009

¿Sin clases? ¡ja!

Que dijeron "cómo ya suspendieron clases nso salvamos de Belmonte". Pues no. Es en este momento cuando podemos comprobar la bendición que es contar con un blog del grupo.

La primera instrucción es esta:
1. Comiencen YA el envío de sus trabajos finales a este blog. Todos los van a ver, así es, de eso se trata.
2. En estos días prometo subir la lista de calificaciones definitivas y dejar pendiente sólo la de aquellos que deben entregarme un trabajo escrito para aprobar la materia.

Seguimos en contacto.

Recuerden lavarse las manos constantemente.

domingo, 29 de marzo de 2009

Estadíos del juicio moral

Jóvenes el cuadro de Blanca con los seis estadíos del Juicio Moral los encuentran en el siguiente link:

http://www.esnips.com/web/etica/

Saludos!
--
Juan José Belmonte Torres

viernes, 27 de marzo de 2009

Listado de trabajos hasta el momento

1- Percepción individual de la ética
2.- Soylent Green
3.- Comentario de lectura "La cultura actual..."
4.- Película "Sueños de fuga"
5.- Comentario expo RSE
6.- Copmentario de expo sobre subsidiariedad, principio de beneficencia.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Criterios para la elaboración del trabajo final

1. EXTENSIÓN.
Solamente para los que tienen 5 ó más faltas 15 cuartillas.

- Doble espacio. letra Arial o Times New Roman a 12 puntos.
- La portada NO cuenta como una de las cuartillas.

OJO: Faltas contabilizadas hasta el momento en que termine el semestre.

2. TEMA
a) El tema será desarrollar un proyecto ético que beneficie a su colonia, comunidad, universidad o al microcosmos en el que se desenvuelva el alumno. Tiene que ser un proyecto factible y acorde a la carrera de propio estudiante. Previa plática con el profesor puede seleccionarse un proyecto social distinto a la carrera del estudiante.

b) Un segundo tema podría ser un proyecto a nivel personal en donde el alumno diseñe un proyecto de vida apoyándose en la ética, sus ramas y alcances de acuerdo a lo visto en los distintos temas durante el semestre.

Pueden presentarse avances del proyecto conforme avance el semestre.

FECHA DE ENTREGA
8 de mayo de 2009

miércoles, 11 de marzo de 2009

Buscan productores de mango de Guerrero, ingresar a los mercados de Europa y Japón


Esta sería una futura transnacional guerrerense.

Saludos.


Chilpancingo, Gro., 10 Mar (Notimex).- Productores mangueros de la zona de la Costa Chica del estado, pese a la falta de apoyo financiero del estado, buscan crecer en el mercado extranjero, como en los países de Japón y Europa, después de tener aceptación en Estados Unidos y Canadá.

Oscar Sotelo Salgado, representante de Mangueros del Sur, con sede en Cuajinicuilapa, región de la Costa Chica, informó que durante este año, la meta es exportar a los países en mención 2 mil toneladas de mango de la región y mil 500 toneladas en el mercado nacional, a través de algunas tiendas departamentales importantes.

El productor, recordó que hace 25 años, se comenzó con la primera producción de 40 hectáreas de mango, por un grupo pequeño de socios, hoy han alcanzado sembrar mil 250 hectáreas, pero además de ello, se ha ofrecido asesoría y capacitación a productores de otros municipios de la Costa Chica y Costa Grande.

Afirmó que a través de líneas de créditos con instituciones bancarias, y con el respaldo del gobierno federal a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) se han podido alcanzar metas importantes.

Pero para este año, los productores consideran necesario asegurar sus huertos contra los fenómenos naturales, plagas y enfermedades propias de la agricultura. Asimismo que para poder complementar la cadena mango, es importante considerar a mediano plazo la construcción de una procesadora de fruta para el mercado nacional.

Así como la ampliación de empaque con cámara de refrigeración para mercado nacional e internacional de Canadá, Europa y Japón. Además de la ampliación de líneas de créditos para mantenimiento de huertos.

Los productores de la Costa Chica, solicitaron al gobierno del estado a voltear los ojos hacia la zona, especialmente con líneas de financiamiento que les permita, no solo ingresar al mercado internacional, sino ampliar su línea de mercado. "Somos productores con una certificación, para exportar", aseguró Oscar Sotelo Salgado.

En estos momentos, dijo, se trabaja con la federación para poder alcanzar la certificación de calidad suprema, para que puedan ampliar su mercado internacional.

NTX/FSZ

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viernes, 6 de marzo de 2009

La cultura actual y la gran ciudad- Lectura de tarea

La Cultura Actual y la Gran Ciudad

José María Mardones

Existe un fuerte vínculo entre la cultura actual y la gran ciudad: la cultura actual es urbanita, crece y se desarrolla mirando hacia la ciudad. Incluso podemos decir que la ciudad actual es un reflejo y hasta un símbolo de la Modernidad tardía de esta globalización neoliberal en la que nos encontramos.

Pretendo mirar la cultura y la sociedad actual con este sesgo hacia la gran ciudad. Mi mirada está situada y condicionada por mi ubicación hispano-europea; siempre hay una cierta hermenéutica geográfica inevitable. Con estos condicionamientos miro hacia Latinoamérica. No hace falta decir que toda generalización socio-cultural es un intento por captar algo acerca de las tendencias actuales que empujan nuestra sociedad y cultura, siempre mucho más rica, plural y compleja, que lo cualquier esquema , como el que aquí se presenta, pueda ofrecer.

1. La fascinación de la ciudad.

La ciudad moderna, especialmente la gran ciudad, aparece ante los ojos de la inmensa mayoría como el lugar de la conjunción y realización de todo lo que promete la sociedad moderna actual, la sociedad y cultura. Decir sociedad y cultura moderna y decir ciudad es casi equivalente. En la ciudad está la modernidad, la tardo-modernidad o postmodernidad; si no está ahí no se halla en ningún sitio. De ahí que la ciudad se muestre con la fascinación numinosa y terrible de lo sacro. En ella está el atractivo y también el peligro de nuestra sociedad y cultura.

1.1. El lugar de las oportunidades.

La gran ciudad es el lugar donde, se dice, las posibilidades son ilimitadas. Aparece -sobre todo a los ojos o impresión psicológica del que procede del medio rural o de la pequeña ciudad- como el lugar de las inmensas posibilidades. La gran ciudad reúne comercio e industria, enseñanza y ocio, espectáculos y servicios, desde sus grandes anuncios parece ofrecer a todos, especialmente al recién llegado, la ocupación, el trabajo o el disfrute que le es negado o escasea en otros ámbitos menores o rurales.

Ser el lugar de las posibilidades equivale también a decir que la ciudad aparece como el lugar de la realización personal y colectiva. El lugar para ser hoy y para realizarse como persona en la sociedad actual.

Lo que a menudo se oculta tras esta primera fascinación de la ciudad como lugar que reúne prácticamente todo lo que se puede desear para ser, es que sólo unos pocos lo alcanzan. La mayoría tiene que pagar un alto precio de renuncia, soledad, disciplina, dureza de vida y, frecuentemente, de exclusión social.


1.2. El ámbito de la libertad irrestricta.

La ciudad fascina, especialmente al joven, porque aparece como el lugar por antonomasia de la libertad, entendida como no control y amplitud de movimientos. Aquí se pierde el control social tradicional del vecindario o barrio. Especialmente en los grandes condominios actuales predomina el anonimato. Nadie parece tener rasgos definidos para los demás. Cada cual puede hacer de su vida personal lo que quiere. La vida personal se privatiza. La sensación de libertad irrestricta es grande, sobre todo, para quien ha vivido "protegido", "vigilado", por el círculo familiar o del medio rural. Los comportamientos se pueden mostrar más desinhibidos y "libres", es decir, en público, precisamente porque no rige el control social tradicional. En estas circunstancias el individuo puede ser más el mismo, pero también naufragar más fácilmente ante los reclamos de los comportamientos masivos.

De nuevo, la otra cara de la moneda de esta "privatización de la vida" es la fuerte institucionalización de la vida social y de trabajo, mucho más reglamentada y dura que la rural o tradicional, y el anonimato y abandono que puede sentir el "individuo en medio de la masa".

1.3. La ciudad "sociedad de sensaciones".

G.Schulze ha denominado a nuestra sociedad actual "sociedad de sensaciones", es decir, lugar donde los individuos viven en medio de un haz de degustaciones de vivencias que golpean incansablemente su paladar vital. La cultura de los "medios de comunicación de masas", de la "sociedad de la información" y del espectáculo, ofrecen modas, gustos y sabores que uniforman nuestro mundo en una suerte de globalización cultural. Es una cultura de tono juvenil y trivial, hecha alrededor de divos y canciones, "hit-parades", "blue jeans" y hamburguesas, modas de usar y tirar. Una auténtica "Mcdonaldización " de la cultura que se visualiza y tiene su lugar de representación más claro en la gran ciudad.

La mayoría de la juventud -con estratos y participación diversa en cantidad y cualidad- está presa de este tipo de "cultura". Favorece las sensaciones más que la reflexión; crea una suerte de individuo acostumbrado a la visualización o percepción sensitiva y emocional de las cosas. La rapidez y cambio- o variaciones sobre lo mismo- de divos, canciones, modas, etc. crea la sensación de que estamos ante la novedad inagotable de las cosas. Se ha llegado a decir (K. Lehmann), que estamos por primera vez ante la posibilidad de ahogar la insatisfacción inherente a la condición humana en la perspectiva de la degustación indefinida e inacabable de novedades. Una verdadera revolución antropológica y alternativa a la religión mediante lo que podemos denominar una "estetización presentista"; una "religiosización secular", consumista, que adopta versiones elitistas en las clases altas e imitaciones en las más bajas, pero que produce por doquier desideologización y escapismo existencial en el consumismo de sensaciones y juega peligrosamente con la vida en el experimentalismo con la droga.

Más claro aparece, con todo, que esta cultura típica de la sociedad actual y de la globalización cultural, roba la capacidad de reflexión y de distancia que posibilitan la crítica, el discernimiento y la asimilación personalizada. No hay tiempo para el discernimiento, se vive presa del alud de sensaciones y del torrente de emociones y novedades. Desde este punto de vista este tipo de cultura de consumo de sensaciones es radicalmente "in-trascendendente", es decir, idólatra, en el sentido de que las cosas quedan en el juego de los espejos de las imágenes de la inmanencia, sin permitir que pasen o caigan más allá de sí mismas.

Desde este punto de vista la cultura de "la sociedad de sensaciones" que predomina en la ciudad es poco propicia para la profundización humana, consiguientemente para la religión, y predispone a un tipo de religiosidad muy centrada en el individuo y de la degustación de lo sagrado.


1.4. El "centro comercial" como metáfora
de la sociedad y de la ciudad actual.

Si hay una imagen que sintetice la "sociedad de sensaciones" y que ofrezca una especie de espejo reducido de la fascinación de la gran ciudad es "el gran centro comercial": desde la exhibición de objetos, productos, símbolo de la sociedad capitalista y del consumismo actual, hasta la implícita exaltación del "tener" como realización de la persona, todo nos indica que estamos en el corazón del sistema.

Aquí, además, se realiza la libertad del individuo en su grado máximo: "elija, la vida es elección" (consumista), parece decírsenos. El estamos "condenados a la libertad" sartriano se ha trocado por el estamos condenados o tenemos la libertad de elegir/ consumir lo que queramos. La elección consumista de objetos, según algunos estudiosos, como Z. Bauman, está pasando a ser el modelo o paradigma de un comportamiento más general que se instala en el corazón y la cabeza. La moral y el pensamiento, parece sugerirse, es cuestión de elección en el mercado inmenso de sensaciones o posibilidades de esta vida. El individuo elige, él determina desde su gusto lo que le conviene o desea. El consumismo elevado desde estilo de vida a criterio de vida.

Este estilo de vida consumista que expande el "Centro comercial" alcanza no sólo a las clases medias y altas, las consumidoras por definición, sino también a las clases populares y aún desposeídas, que sienten la fascinación y atracción de este estilo de vida y son contaminadas por él. Lo cual conduce a una serie de tensiones e incluso a la búsqueda ilícita de los medios para alcanzar lo que la sociedad les niega por los medios ordinarios. La criminalidad de las grandes ciudades tiene este trasfondo de enorme desigualdad ante las presuntas posibilidades de posesión y consumo que ofrece la ciudad y que se exhibe "impúdicamente" en los Grandes Centros Comerciales, como al alcance de todos.

1.5. El lugar del pluralismo.

Pasear por una gran ciudad es percatarse inmediatamente de la pluralidad de individuos, comportamientos y formas de vida. Lo variopinto de la especie humana se advierte en la gran ciudad. La gran ciudad es el espacio del pluralismo, uno de los rasgos más característicos de la sociedad y cultura actuales. La llamada "cultura copulativa" o de la "y" (Kandinsky) se visualiza en la gran ciudad: coexisten no sólo diversos estilos y formas de vida, sino diversos estadios culturales, pre-modernos o culturas tradicionales, modernos o culturas industriales o incipientemente industriales y postmodernos o formas de vida novísimas.

Aquí se palpa la pérdida de uniformidad cultural de la sociedad moderna tardía. No solo los modos de vestir y las formas de comportarse son varias, sino que los imaginarios son totalmente diferentes. Esta situación facilita la tolerancia de hecho hasta el límite de la hipertolerancia o el prescindir del otro. Un caldo de cultivo para el pluralismo ideológico, cosmovisional y moral que, de hecho, alberga la gran ciudad. Finalmente, lo que es un hecho se presenta y justifica como algo deseable y un derecho fundamento de la democracia: la posibilidad del individuo actual de elegir su propia biografía entre las diversas orientaciones posibles.

El pluralismo percibido y vivido en la ciudad prepara también el sesgo relativista que posee la cultura de la tardomodernidad o postmodernidad. Ante el pluralismo de creencias, visiones, comportamientos, surge la pregunta más o menos explícita ¿Qué es lo objetivo o verdadero? ¿Dónde está? Y la inclinación hacia un suave subjetivismo típico de este momento y de la "sociedad de sensaciones" se hace tendencia predominante. Con naturalidad -sin necesidad de planteamientos filosóficos- el joven y adolescente de nuestras grandes ciudades son relativistas ideológicos y morales. Una especie de escepticismo generalizado frente a las grandes palabras y propuestas crece en este tipo de cultura postmoderna de la gran ciudad. Los llamados "grandes relatos" o visiones pierden fuerza y validez y son sustituidos por visiones de "bricolaje" temporales y rescindibles en cualquier momento. El pluralismo cultural que alimenta el relativismo y el consumismo de sensaciones conduce peligrosamente hacia un escepticismo a-ideológico y descomprometido.

Y comprendemos que, en esta atmósfera cultural, se preparen las contra-reacciones. No todos los individuos viven a gusto y satisfechos en el relativismo y el experimentalismo vital; no todos, están a gusto en medio de la "libertad" de opciones. Algunos experimentan la "sobrecarga de la elección" y quieren que se les den orientaciones y soluciones. Estamos ante la preparación de tendencias reactivas por parte de los mayores y de los mismos jóvenes que ansian más "paz" y "tranquilidad interior", más seguridad existencial. Las tendencias religiosas neotradicionales y aún los sectarismos fundamentalistas se alimentan reactivamente de esta situación. La sociedad postmoderna es también la sociedad del neotradicionalismo y el fundamentalismo. Y la sociedad de la tolerancia es al mismo tiempo la sociedad de la intolerancia, la xenofobia y los exclusivismos. Estamos ante la mezcla de elementos presuntamente opuestos polarmente, de los que se pueden encontrar fácilmente ejemplos en las sociedades latinoamericanas y europeas.

Otro problema que surge en las grandes ciudades de la cultura pluralista es la sensación de pérdida de identidad y el desarraigo experimentado por los emigrantes y recién llegados a la ciudad. El anonimato y la "libertad irrestricta" se trueca desvalimiento y pérdida de orientación hasta el grado de turbar su identidad personal. El individuo entra en crisis y tiene que reelaborar su identidad. La gran ciudad impulsa hacia la reconstrucción de la identidad de una forma más compleja y compuesta. De otro modo, surgirán las estrategias de defensa que conocemos: la búsqueda de los afines, de la misma región o nacionalidad, la creación de grupos que recuperan en las grandes ciudades sus costumbres ancestrales o bien tradicionales, o el refugio en comunidades-hogar que les den calor y protección aunque sea al precio de su libertad. Los jóvenes se reúnen en bandas o "tribus urbanas" - neotribalismo- marcando con signos de vestir, tatuajes, estilo de peinado, referencias futbolísticas o musicales, etc., unas señas de identidad que quieren ser "propias" y distintivas.

El sectarismo nace en este clima y engorda ante el desvalimiento y la crisis de identidad de los individuos. También las iglesias de los barrios pueden y deben ejercer, como las "parroquias flotantes o sin limitación geográfica" de determinados grupos de emigrantes, la función de agrupamiento, comunidad, protección, orientación y calor que necesita el individuo ante la dureza y frialdad de la gran ciudad.

1.6. La gran ciudad lugar actual
donde se visibiliza la exclusión social.

Ya hemos efectuado breves indicaciones en los apartados anteriores acerca del "revés de la trama" que supone todo hecho social y cultural. La gran ciudad fascina pero también repele o muestra su faz terrible y repulsiva, inhumana y bárbara. El creyente en Jesús de Nazaret debe ser muy sensible precisamente a este rastro o detritus de sufrimiento e inhumanidad que provoca toda presunta obra humana, aunque venga vestida con los ropajes de la civilización. La barbarie está en el corazón mismo de toda empresa cultural y social, dada la irrebasable ambivalencia de todo lo humano.

La gran ciudad es hoy el escaparate donde podemos ver más claramente la miseria humana y , sin duda, las consecuencias "no deseadas", "colaterales", "incontroladas e imprevisibles" del tipo de sociedad y cultura que estamos construyendo.

Latinoamérica muestra para el visitante europeo una configuración urbana llamativa: por una parte está la maravilla de la ciudad colonial, las impresionantes y modernísimas avenidas de la expansión moderna o las lujosísimas mansiones de los colonias especiales, por otra, contrasta la enorme extensión de las zonas muy populares de los recién llegados, de los asentamientos en los extrarradios de la ciudad o en los lugares más inverosímiles dentro de la propia ciudad. Diríamos que la distribución y ubicación del espacio cumple lo que la sociología urbana ha dicho repetidamente, que expresa y manifiesta las diferencias sociales y hasta la exclusión social en la que viven muchos de los habitantes de las grandes ciudades. La gran ciudad revela plásticamente las enormes desigualdades sociales de este mundo. Queda puesto de manifiesto que esta sociedad en la que vivimos crea no sólo integración sino exclusión social A veces he escuchado que si R. Dahrendorf calcula alrededor de un 15% de "excluidos sociales" en las sociedades del llamado primer Mundo, habría que contar con al menos un 40% de excluidos sociales o cercanos a ello en Latinoamérica.

Más aún, la pobreza del excluido social de la gran ciudad tiene rostro y nombre femenino. Es una mujer que vive sola, a veces hasta enferma, y al frente de un "hogar" con varios hijos que tiene que sostener. La exclusión social penaliza más a la mujer.

-- Juan José Belmonte Torres


miércoles, 4 de marzo de 2009

Tarea para el próximo miércoles 11

Va la tarea para el miércoles 11 de marzo.

1. Leer el artículo "La cultura actual y la gran ciudad" que esta en este blog. Utilicen la opción de Buscar (en la esquina superior izquierda).
2.- Copiar tres párrafos atractivos para ustedes.
3.- Hacer una crítica o comentario de 120 palabras a la lectura.
4.- Postearla en el blog.

Saludos.

viernes, 27 de febrero de 2009

lo que pongas aqui aparece como titulo

Todo el texto de tus trabajos aqui.

No adjuntos. Por favor ni firmas con dibujitos.

--
Juan José Belmonte Torres

Prueba

Sólo tienen que enviar un email a jjbelmonte.etica@blogger.com  y listo.

--
Juan José Belmonte Torres

viernes, 22 de febrero de 2008

Universabilidad y aplicabilidad

Lean el escrito y obtengan las 10 ideas más importantes de él.

Envíenlo al blog y lleven las ideas listas para compartirlas el miércoles.




Podemos decir que la ética discursiva o ética dialógica de Apel consiste en la afirmación simultánea de dos principios a priori: el principio de universalización y el principio de aplicabilidad. La norma ética básica debe ser universalizable y aplicable; fundamentable y realizable. Tan inmoral es la "norma parcial fácilmente aplicable del relativista, como la "norma universal inaplicable o aplicable a discreción del idealista. De esa manera, el imperativo categórico de una ética discursiva es doble: nos ordena asumir el principio de universalización y, a la vez, nos ordena buscar las condiciones efectivas de su aplicación. No sólo nos exige que nos comprometemos moralmente, nos exige además que cuando las condiciones no nos permitan hacerlo, nos comprometamos a buscar las condiciones que sí lo permitan. La conjunción de ambas exigencias delimita la naturaleza última de la ética discursiva en cuanto ética de la responsabilidad. Es así como podemos enfrentar la disyunción que nos impele a elegir bien una norma moralmente incuestionable pero impráctica o bien una norma aplicable aunque moralmente irrelevante.

Nuestra tesis insiste, pues, en que las dos partes de la ética, tal y como han sido determinadas por Apel -parte "A" de la fundamentación y parte "B" de la aplicación- configuran una totalidad interdependiente que define el carácter propio y último de la ética discursiva. De esta manera, la pregunta ético-crítica: ¿es posible una ética universal? debe ser desglosada en dos momentos o aspectos: 1) ¿es posible teóricamente?, lo que nos remite al problema de si es racionalmente fundamentable; y 2) ¿es posible prácticamente?, que nos remite a las condiciones de su aplicación efectiva. El carácter crítico radical de la ética discursiva consiste en la necesidad de considerar simultáneamente ambos momentos de la pregunta. Esto significa que ya el tratamiento del primer momento prefigura la necesidad y posibilidad del segundo; en otras palabras: que la explicación del principio de universalización se realiza, y ha de realizarse, en el horizonte del problema de la aplicación. Tal explicación se presenta, así, bajo la forma de una fundamentación pragmática y comunitaria.

II. El principio de universalización


Inicialmente, la fundamentacion pragmática se distingue de la fundamentación formal clásica (kantiana) en su ampliación de la dimensión "sintética" del principio a priori. Podríamos decir que para Apel lo sintético ya no se refiere a la "pluralidad empírica de datos" para una conciencia solipsista (al 'Yo pienso'), sino, en tanto hablamos estrictamente de experiencia moral, a la pluralidad de conciencias para una comunidad intersubjetiva lingüísticamente mediada (al 'Nosotros hablamos'). El principio ético no sólo es formalmente universal, sino también matepialmente universal (aunque en un sentido trascendental); no sólo es universal por su objetivo sino, todavía más, por sus condiciones. Ya no puede enunciarse de manera puramente abstracta como "válido para todos" (y cada uno), ha de enunciarse de manera "sintética" como "válido para todos por validado por todo?, para la humanidad como "totalidad de interrelación comunitaria posible" y no sólo como conjunto de todos los individuos que analíticamente satisfacen el predicado de "racionalidad".

La comunidad humana -"real" y "posible"- es el sujeto y el objeto, la condición y la consecuencia, del principio ético universal. Mientras que para Kant la exigencia de someter nuestras máximas a la prueba de la universalización (considerar que nuestra máxima es una Ley de la Naturaleza) podía ser realizada reflexiva y analíticamente por el sujeto solipsista, para Apel la prueba de universalización ya no se plantea como un procedimiento lógico-formal e intra-subjetivo sino como la exigencia de someter nuestras máximas a la discusión pública y a la argumentación inter-subjetiva. De esta manera, para Apel como para Habermas, la norma válida universalmente es aquella en cuya definición participan lossujetos interesados y en la que se consideran las consecuencias de suaplicación para todos los afectados posibles.

Ahora bien, según Apel, el proceso de universalización, en tanto proceso práctico y efectivo aunque ilimitado y abierto, no puede ser reducido a los procesos particulares del diálogo en la comunidad real, pues todo proceso comunicativo concreto es necesariamente parcial y se encuentra sometido a una serie de instancias que obstaculizan, limitan o imposibilitan el seguimiento por los participantes de las reglas de la argumentación adecuada -normas lógicas, disposición a reconocer el mejor argumento, relación de reciprocidad y respeto entre los argumentantes-, condiciones de posibilidad de un acto comunicativo auténtico exento de retórica, manipulación o frivolidad. Es por esto que el diálogo argumentativo y la búsqueda del consenso racional -acuerdo o entendimiento intersubJetivo que se atiene a la fuerza no coactiva del mejor argumento- requiere el postulado de una "comunidad ideal de comunicación". Para Apel, tal postulado no es un mero "ideal o una "ilusión es, por el contrario, el presupuesto pragmático-trascendental irrebasable de todo acto comunicativo: la comunicación no sería posible sin él. Posee, por tanto, carácter de obligatoriedad para todo "dialogante". Desde que argumento, desde que dialogo, incluso desde que hablo, presupongo ya la posibilidad de alcanzar un acuerdo racional y, por tanto, la comunidad ideal de comunicación. Según el enfoque pragmático de Apel y Habermas, el enunciado más elemental -actual o virtual- implica necesariamente, en tanto "acto de habla" (flocución), "pretensiones de validez" que se encuentran satisfechas, o pueden o podrían serio, mediante el proceso comunicativo y argumentativo.

El presupuesto de la posibilidad del acuerdo racional se convierte asi, según Apel, en la norma ética básica para el que argumenta y para todo ser humano en tanto ser racional (en tanto ser capaz de competencia lingüística y competencia comunicativa); es, por tanto, una norma ética universal, válida para todo ser humano en todos los niveles de su comportamiento social y no sólo para ciertos aspectos o niveles de la experiencia (el discurso teórico o el diálogo formal y explícito). La comunidad "ideal" es un principio trascendental, una Idea regulativa que es -pragmáticamente- y ha de ser -reflexiva y éticamente- anticipada contrafácticamente por toda comunidad real de comunicación.

Ahora bien, dado que el hombre se encuentra necesariamente sometido a exigencias prácticas concretas (principio de sobrevivencia, autoafirmación de las instituciones establecidas, intereses estratégicos), la realización de la comunidad ideal sólo puede postularse como un proceso problemático, asintótico y abierto, aunque siempre posible y necesario, siempre irrenunciable. Como hemos dicho, el problema de la realización de la comunidad ideal, el problema de la aplicación de la norma ética básica, se convierte en el problema clave de la reflexión ética. No es un asunto secundario y contingente respecto a la cuestión de la fundamentación; por el contrario: la posibilidad real de la vida ética es la prueba última de la validez del proceso de fundamentación y de la efectividad de su racionalidad. No nos estamos refiriendo a la realización empírica del "comportamiento moral" como prueba de la validez de la norma ética.

Ciertamente, de acuerdo con la argumentación apriorística de Apel, ningún "hecho moral" puede probar o refutar la validez de una norma, pues estaríamos confundiendo el ser de la "norma" (que es prescriptiva) con un "concepto" (que es descriptivo o explicativo). Nos referimos más bien a la posibilidad para toda vida actual y toda comunidad real de advenir a la existencia ética. El planteamiento de tal posibilidad es lo que convierte a la ética discursiva en una ética de la responsabilidad, una ética de la "aplicación" y de la "transformación".

III. La responsabilidad


En tanto ética universal, la ética discursiva continúa la herencia kantiana, pero modificándola y transformándola. Pasamos de un principio de reciprocidad universal sólo supuesto y asentado por el sujeto monológico, a un principio de reciprocidad comunitariamente construido en el diálogo argumentativo. Esto es, pasamos de una ética subjetivista, de la buena intención o de la convicción, en la que se eliminan por heterónomas todas las consideraciones acerca de las consecuencias y subsecuencias de una decisión, y finalmente, de la misma viabilidad de las normas morales, a una ética de la responsabilidad consecuencial y pragmática. Pasamos de una regla de prudencia alcatoria y egoísta a un principio de prudenciabilidad comunitaria, crítica y racionalmente fundamentado.

La responsabilidad moral posee dos sentidos o dos momentos distintos. Actuar de forma éticamente responsable significa, en primer lugar, considerar, averiguar y asumir a priori las consecuencias de una norma ética. Esto se funda en que en el proceso argumentativo se reconocen a priori los intereses de todos los posibles afectados En segundo lugar, actuar responsablemente significa asumir el carácter "ideal" del principio ético, y por tanto, su diferencia o contradicción con las estructuras, procedimientos y normas de los consensos efectivos de la comunidad real. Comportarnos sólo en función de la norma ética -especialmente si se trata de un comportamiento social- cuando no podemos suponer que todos los demás miembros de la comunidad lo hagan, y cuando más bien podemos suponer que actúan sólo estratégicamente, puede ser un comportamiento moralmente irresponsable.

Para una ética discursiva, en tanto ética critica, tan problemática y cuestionable es una acción estratégica "inmoral", o por lo menos axiológicamente neutral, como una moral pura pero dogmática e inviable prácticamente. La función discurso, de la interrrelación humana racional, es la de mediar críticamente el deber moral postulado intuitiva y dogmáticamente en la esfera de la "eticidad sustancial" (las formas de la moralidad tradicional). El diálogo racional determina las condiciones y posibilidades efectivas del deber, es decir, lo fundamenta racionalmente. Por ejemplo, el "respeto a la dignidad de la persona" deja de ser un imperativo abstracto, fundado en una mera intuición y remitido a una suposición metafísica o teológica acerca de la "naturaleza humana", para convertirse en un principio pragmáticamente redefinido como "reconocimiento de la capacidad comunicativa de cualquier ser humano". El deber para con el otro es explicado en términos de interacción social, de reciprocidad asumida, contextuada y desplegada colectivamente. El deber es comprendido, pensado, razonado. Esto no significa imposibilitarlo; significa mostrar cómo puede ser vital y comunitariamente necesario y posible. De ahí que una ética de la responsabilidad sólo pueda ser discursiva, pública y dialógica.

Que la responsabilidad es un a priori para una ética discursiva significa que . la búsqueda de las condiciones de aplicación del principio de universalización determina el primer compromiso práctico del sujeto ético. La norma ética nos exige transformar las condiciones de la comunidad real, superando los obstáculos que nos impiden actuar bajo el principio de universalización de la comunidad ideal. Como lo explica Apel, "en la medida en que ha aceptado ya siempre las condiciones ideales anticipadas de la fundamentación procedimental de normas como éticamente obligatorias para regular los conflictos en el mundo real, y teniendo en cuenta la diferencia que también ha de aceptar entre las condiciones ideales y las reales, el que argumenta ha aceptado también necesariamente la obligación moral de ayudar a superar la diferencia -a largo plazo, roximativamente- mediante la transformación de las relaciones reales Estamos obligados tanto a orientar éticamente nuestras acciones estratégicas como a posibilitar estratégicamente nuestras decisiones éticas. Tal es la situación completa de la condición humana: un movimiento circular y continuo de la "comunidad ideal" a la "comunidad real, de la racionalidad ética a la racionalidad estratégica (de la parte A de la ética a la parte B y de la B a la A). Tal es la paradoja de la moralidad humana: la inmoralidad puede producirse tanto por una acción estratégica irresponsable (la inmoralidad propia del materialista) como por una acción ética estratégicamente infundada (la inmoralidad propia del idealista). Por lo tanto, un concepto completo de la racionalidad ética consiste en la complementación de la norma básica ética de la racionalidad discursiva a través de un principio de racionalidad estratégica, que a su vez se encuentra bajo un telos ético". En el propio Apel se puede reconocer un movimiento que va de una concepción que insiste en la oposición irreductible entre la racionalidad estratégica y la racionalidad comunicativa, a una concepción que busca la síntesis de ambas, en cuanto consistencia última y efectiva de la "racionalidad ética".

IV. La transformación de la comunidad real


La ética discursiva se convierte así en un principio regulador crítico que nos permite interpretar, conducir y evaluar los procesos de la transformación social concreta, el dinamismo de la comunidad humana real. En este momento, ética y política se unen. La ética aparece como el principio rector de toda práctica social, como el elemento crítico que permite cuestionar toda concepción objetivista, positivista, autoritaria o metafísica de la realidad social y de los procesos de su transformación. Así, el criterio de una ética discursiva, en tanto ética social crítica, se puede enunciar de la siguiente manera: para poder aplicar la norma del consenso racional de la comunidad ideal debemos transformar las condiciones actuales de la comunidad real, pero esta transformación debemos realizarla bajo el telos normativo del principio ético. Es lo que Apel llama una "estrategia moral a largo plazo".

De lo anterior se sigue la necesidad de matizar el concepto de "transformación social. Podemos distinguir, en primer lugar, el nivel objetivo y el nivel subjetivo. El primero se refiere a las condiciones materiales, institucionales y funcionales de la vida colectiva. El segundo se refiere a aspectos de la vida humana que prevalecen como irreductibles a la esfera de la discursividad (la voluntad, la sensibilidad, los sentimientos, cte.) y que, según nuestro punto de vista, no son necesariamente contradictorios con la posibilidad de la discursividad, y deben, por tanto, ser considerados sin demérito por la "ética discursiva" (cosa que Apel no hace, al menos explícitamente).

Respecto al concepto de "transformación social objetiva" se deben distinguir dos momentos: el formal y el sustantivo.

1) La transformación formal: hacia la "comunidad ideal. Este momento se refiero a las transformaciones que debemos efectuar en la comunidad real a fin de aproximarnos lo más que podamos a la forma de la comunidad ideal. Se trata de superar aquellas situaciones actuales que niegan u obstaculizan la posibilidad de una comunidad comunicativa libre y racional, y de establecer las condiciones institucionales, básicas y mínimas, para el logro de una participación social igualitaria. Los requisitos del+ consenso racional determinan teleológicamente aquellos aspectos de la sociedad actual que deben ser modificados y desarrollados.

2) La transformación sustantiva: desde la comunidad ideal. Este momento se refiere al conjunto de normas particulares, decididas comunitariamente y conforme a la norma ética básica, que van a regir las transformaciones específicas -económicas, sociales, políticas, culturales- de una sociedad concreta.

La relación entre los dos momentos de la transformación objetiva no es, sin embargo, de orden cronológico; la prioridad es lógica pero no empírica. Hay o debe haber simultaneidad entre ambos momentos. No podemos esperar hasta el establecimiento de la "comunidad ideal para realizar transformaciones sociales. Pero tampoco podemos realizar estas transformaciones como si efectivamente fueran el producto de la "comunidad ideal" -pues implicaría recaer en el dogmatismo. Por lo tanto, las normas que rigen un proceso de transformación social deben estar sometidas a una confrontación crítica, a una revaluación y redefinición continua y sistemática. Implica también que la normatividad social debe permitir y respetar un margen de particularidad irreductible, así como definirse bajo una modalidad de "formalismo" nunca superable del todo.

Es por esto que la "comunidad humana ideal" es definida por Apel como siendo, en principio, "comunidad ideal de comunicación". Para el pensamiento crítico la realidad de la mejor comunidad humana es algo que se encuentra permanentemente en discusión y construcción. La "comunidad ideal" no es una entidad o una mera representación. Una comunidad ideal humana tendría que ser aquella que se mostraría a sí misma práctica y pragmáticamente, en el proceso efectivo de las interrelaciones concretas de los hombres. Sería una comunidad capaz de autorrenexionarse, autodiscutirse y autoconducirse (una comunidad "perfecta" que no pudiera discutirse a sí misma no sería tal). De ahí el lugar central de la comunicación humana: ella no es sólo el punto de partida de la "comunidad ideal sino también su punto de llegada, su prueba y su criterio.

V. Las condiciones subjetivas de la transformación social


Finalmente, deseo señalar que, aunque Apel no desarrolla una explicación acerca de las condiciones específicamente subjetivas de una ética discursiva (aspecto "motivacional del comportamiento ético), no obstante, puede desprenderse tal explicación a partir de algunos señalamientos marginales de su reflexión. La "transformación subjetiva" de la comunidad real debería darse, al igual que la estratégico-objetiva, de acuerdo con el ideal regulativo de la norma ética básica -pero tendrá que darse.

Nos referimos ante todo a la función insuperable de la voluntad en el proceso de la formación ética de la humanidad. En general, creemos que una filosofía de la "intersubjetividad", como la de Apel, no anula o tacha la "subjetividad" (como experiencia individual), simplemente la redefine en un contexto interactivo y comunicativo. Como señalaba MerleauPonty respecto a Heidegger, la subjetividad es "indeclinable", aunque se encuentre "mediada"; pues sólo ella nos asegura que la "comunidad ideal" es, críticamente, una "comunidad intersubjetiva", viva y abierta, y no una "estructura suprasubjetiva" (una estrutura anónima, abstracta y cerrada a la cual los sujetos estarían mistificadamente subordinados).

De esta manera, a la preocupación planteada por Apel respecto a que si puedo contar con que los demás actúan éticamente, se puede agregar una cuestión más: ¿puedo contar con que quieran actuar éticamente, es decir, qué tengan voluntad para el diálogo y la argumentación? Apel ha reconocido que Ia función de la voluntad es indeclinable aun para una ética discursiva. La elección por la razón puede ser explicada por la razón (no es un acto de fe), pero la voluntad para ratificar la elección racional no puede ser explicada o construida, a menos que se quiera negar el sentido último de la autonomía y la libertad moral. La norma ética universal -la posibilidad del consenso racional- se encuentra presupuesta en las estructuras pragmáticas de la comunicación y no depende, por tanto, de un acto voluntario (la norma se impone independientemente de nuestra voluntad desde el momento que ejercemos comunicativamente el lenguaje). No obstante, la norma es solamente una presuposición, una condición de posibilidad; el acto lingüístico no es de por sí un Iecho moral ; es imprescindible sujeto lingüístico asuma reflexiva, autónoma y voluntariamente las condiciones e implicaciones de su actuar y esté dispuesto a sostenerlas consecuentemente.

Ahora bien, ¿no cabe pensar, análogamente con la preparación estratégica de la racionalidad ética, una preparación comunitaria de la "subjetividad, una educación de la voluntad para el diálogo? ¿Y cómo debería ser? No podría consistir en una reafirmación de las normas de la "eticidad sustativa" y de las "decisiones" personales, puesto que es precismente aquello que está en cuestión para una ética discursiva. Tendríamos que remitirnos a la posibilidad de una interacción comunitaria "vital aunque no sustantiva o particular; comunicativa, consensual incluso, aunque no discursiva ni argumentativa. Tal posibilidad, creemos, es la de la "comunidad estética". Queremos recordar que la capacidad humana para el diálogo, la comunicación y la humanización también es una cuestión de sensibilidad y no sólo de inteligencia o discurso.

La dimensión estética de la comunidad guarda una distancia equilibrada respecto a la acción estratégica y respecto a la acción ética, respecto a la comunidad particular y respecto a la comunidad ideal. La intuición estética, como intuición de una "idea infinita actual", y la formación comunitaria de la voluntad a través de las interacciones "expresivas" artísticas y culturales en general son las condiciones subjetivas de una transformación de la comunidad actual hacia la comunidad ideal, pero son también una anticipación realizativa -experímental- del ideal comunitario para toda comunidad actual.

Si queremos mantener el proyecto de la ética discursiva, en tanto ética universal, racional e intersubjetiva, evitando eficazmente los peligros de formalismo, idealismo o intelectualismo, debemos reconocer por una parte --como ya lo ha hecho Apel- la necesidad de un proceso de acción estratégica (objetivo-social), en cuanto proceso que al mismo tiempo se encuentra orientado por el telos de la normatividad ética y es, no obstante, su condición de posibilidad práctica; y, por otra parte, la necesidad también de un proceso de acción estética -que no reconoce Apel- en cuanto condición subjetiva de la realización de la comunidad ética. La experiencia estética es la única forma de experiencia subjetiva e intersubjetiva, concreta y vital, que es no contradictoria con las exigencias de racionalidad y universalidad de la ética de Apel; es la fuerza y la sustancia vital sin la cual la éstetica discursiva permanecería en formalismo intelectualista o utopismo precavido, en moralidad "inaplicable"

Finalmente, nuestro planteamiento tiene por consecuencia inmediata apuntar, desde la perspectiva de la ética discursiva, a la revisión del concepto de "estética" en la tradición del pensamiento moderno. Recordemos que ya Kant señalaba la necesidad de tender un puente entre una teoría formal de la razón práctica (ética deontológica) y una ética material y teleológica, a través, precisamente, del análisis del "juicio estético" (la tercera Crítica). Recordemos también que antes de la emergencia y consolidación del universalismo teleológico hegeliano, los pensadores postkantianos, especialmente Schelling y Schiller, habían vislumbrado en la experiencia estética la posibilidad de una síntesis no acrítica ni dogmática entre el iriundo de la Ley moral y el mundo de la Inclinación y la Pasión.

Mario Ramírez. Universidad Michoacana.

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Juan José Belmonte Torres

viernes, 12 de octubre de 2007

¿Por qué una ética profesional en nuestros tiempos?

¿Por qué una ética profesional

en nuestros tiempos?

Elmy Rosario Galarce

La autora, puertorriqueña, es profesora del Departamento de Administración de Sistemas de Oficina de la Universidad de Puerto Rico del Recinto de Humacao

Introducción

Algunos estudiosos de la conducta humana encuentran pequeñas diferencias en el uso de las palabras ética y moral. Esto se debe a que ambas prácticamente tienen el mismo significado y se relacionan entre sí. A saber, la palabra ética proviene del griego "ethos" (carácter, temperamento, hábito, modo de ser) y la palabra moral se deriva del latín "mos, moris" (costumbre, hábito). Ambas palabras (ethos y mos) se ubican en el terreno de la ética y hacen hincapié en un modo de conducta que es adquirido por medio del hábito y no por disposición natural. Por su definición etimológica, la ética es una teoría de hábitos y costumbres. Comprende, ante todo, "las disposiciones del hombre en la vida, su carácter, sus costumbres y, naturalmente también la moral." (Aranguren).

El concepto ética en este escrito se analizará desde el punto de vista de Fagothey (1991) que establece que ésta "es el conocimiento de lo que está bien y de lo que está mal en la conducta humana" (2). A diario se enjuicia moralmente un acto y se afirma que es o no es ético, o sea bueno o malo, si este acto está a favor o en contra de la naturaleza y dignidad del ser humano.

Según Escobar (1992) "la ética nos ilustra acerca del porqué

de la conducta moral y los problemas que estudia son aquellos que se suscitan todos los días en la vida cotidiana, en la labor escolar o en la actividad profesional" (1).

Necesidad de la Ética

Todo trabajador tiene o debe desarrollar una ética profesional que defina la lealtad que le debe a su trabajo, profesión, empresa y compañeros de labor. Villarini (1994) describe que "la ética de una profesión es un conjunto de normas, en términos de los cuales definimos como buenas o malas una práctica y relaciones profesionales. El bien se refiere aquí a que la profesión constituye una comunidad dirigida al logro de una cierta finalidad: la prestación de un servicio" (53). Señala, además, que hay tres tipos de condiciones o imperativos éticos profesionales: (1) competencia - exige que la persona tenga los conocimientos, destrezas y actitudes para prestar un servicio (2) servicio al cliente - la actividad profesional sólo es buena en el sentido moral si se pone al servicio del cliente (3) solidaridad - las relaciones de respeto y colaboración que se establecen entre sus miembros.

Para lograr en los empleados una conciencia ética profesional bien desarrollada es que se establecen los cánones o códigos de ética. En éstos se concentran los valores organizacionales, base en que todo trabajador deberá orientar su comportamiento, y se establecen normas o directrices para hacer cumplir los deberes de su profesión.

En virtud de la finalidad propia de su profesión, el trabajador debe cumplir con unos deberes, pero también es merecedor o acreedor de unos derechos. Es importante saber distinguir hasta dónde él debe cumplir con un deber y a la misma vez saber cuáles son sus derechos. En la medida que él cumpla con un deber, no debe preocuparse por los conflictos que pueda encarar al exigir sus derechos. Lo importante es ser modelo de lo que es ser profesional y moralmente ético. Por ejemplo, un deber del profesional es tener solidaridad o compañerismo en la ayuda mutua para lograr los objetivos propios de su empresa y, por consiguiente, tener el derecho de rehusar una tarea que sea de carácter inmoral, no ético, sin ser víctima de represalia, aun cuando esto también sea para lograr un objetivo de la empresa. Al actuar de esa manera demuestra su asertividad en la toma de decisiones éticas, mientras cumple con sus deberes y hace valer sus derechos. Además, demostrará su honestidad, que es el primer paso de toda conducta ética, ya que si no se es honesto, no se puede ser ético. Cuando se deja la honestidad fuera de la ética, se falta al código de ética, lo cual induce al profesional a exhibir conducta inmoral y antiética.

Hay tres factores generales que influyen en el individuo al tomar decisiones éticas o antiéticas (Ferrell, 87-96), los cuales son:

1. Valores individuales - La actitud, experiencias y conocimientos del individuo y de la cultura en que se encuentra le ayudará a determinar qué es lo correcto o incorrecto de una acción.

2. Comportamiento y valores de otros - Las influencias buenas o malas de personas importantes en la vida del individuo, tales como los padres, amigos, compañeros, maestros, supervisores, líderes políticos y religiosos le dirigirán su comportamiento al tomar una decisión.

3. Código oficial de ética - Este código dirige el comportamiento ético del empleado, mientras que sin él podría tomar decisiones antiéticas.

Un aumento en las regulaciones rígidas en el trabajo a través de los códigos de ética ayudará a disminuir los problemas éticos, pero de seguro no se podrá eliminarlos totalmente. Esto es así, debido a las características propias de la ética que establecen que ésta varía de persona a persona, lo que es bueno para uno puede ser malo para otro; está basada en nuestras ideas sociales de lo que es correcto o incorrecto; varía de cultura a cultura, lo cual no se puede evaluar un país con las normas de otro; y está determinada parcialmente por el individuo y por el contexto cultural en donde ocurre. No obstante, el profesional debe reconocer que necesita de la ética para ser sensible a los interrogantes morales, conocer cómo definir conflictos de valores, analizar disyuntivas y tomar decisiones en la solución de problemas.

Problemas éticos

En las relaciones cotidianas de unos individuos con otros surgen constantemente problemas cuya solución no sólo afecta a la persona que los crea, sino también a otra u otras personas que sufrirán las consecuencias. Da testimonio de esto Cartagena (1983) cuando señala que "las profesiones mismas están continuamente confrontando este asunto al constatarse los amargos hechos de médicos que explotan a sus pacientes, abogados que se dedican a actividades criminales, ingenieros y científicos que trabajan sin tomar en consideración la seguridad pública ni el ambiente y hasta negociantes que explotan al público indiscriminadamente. Si a esto añadimos la corrupción gubernamental, los robos, el vandalismo, los asesinatos y la violencia actual, entonces el tema ético toca el centro mismo de nuestra supervivencia como sociedad." También Badillo (1990), sostiene que "el arquetipo del profesional, cuando se enmarca en la pura técnica, oculta, por principio, un ataque furtivo a la ética" (9). Esto crea situaciones que se complican en problemas que desmoralizan la imagen personal y profesional del individuo.

Algunos de estos problemas éticos son los siguientes:

  1. Abuso de poder - utilizar el puesto para "pisotear" a unos o para favorecer a otros.
  2. Conflicto de intereses - emitir normas en su ámbito de trabajo que redundarán en su propio beneficio, como lo es el participar en el proceso de reclutamiento cuando uno de los candidatos es miembro de su propia familia.
  3. Nepotismo - reclutar muchos miembros de una misma familia en una institución.
  4. Soborno - aceptar dádivas, obsequios o regalías a cambio de dar un trato especial o favor a alguien como retribución por actos inherentes a sus funciones.
  5. Lealtad excesiva - mentir para encubrir la conducta impropia del supervisor o hacer todo lo que éste le diga, aun en contra de sus principios morales.
  6. Falta de dedicación y compromiso - perder el tiempo, hacerse "de la vista larga" y no dar el máximo de su esfuerzo en el trabajo.
  7. Abuso de confianza - tomar materiales de la institución para su uso personal o hacer uso indebido de los recursos disponibles en la misma.
  8. Encubrimiento - callar para no denunciar a un traidor, movido por su amistad o por temor.
  9. Egoísmo - buscar el bienestar propio en detrimento del beneficio de los demás.
  10. Incompetencia - El conocido Principio de Peter (1977) estipula que en "toda jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia." Complementa, además, que "para todo puesto de trabajo que existe en el mundo, hay alguien, en algún lugar, que no puede desempeñarlo. Dado un período de tiempo suficiente y suficientes ascensos, llegará finalmente a ese puesto de trabajo y permanecerá en él, desempeñándolo chapuceramente, frustrando a sus compañeros y erosionando la eficiencia de la organización" (Peter, 28).

Problemas de esta magnitud requieren la acción enérgica y concertada del profesional para desarrollar una nueva ética. "Corresponde al momento actual compensar el poder del profesional moderno, en cuanto técnico, con una más fina percepción de sus regulaciones morales" (Badillo, 9). Como es sabido, en todas las profesiones surgen estos tipos de problemas. Es a través de cursos, cuya finalidad sea la formación ética profesional, que se logra desarrollar "en el futuro profesional el conocimiento, la habilidad, la sensibilidad y voluntad para que cuando actúe lo haga a nombre de los intereses de la comunidad profesional de la que es parte, de la comunidad que le une a sus clientes y del pueblo o humanidad de la que es miembro" (Villarini, 56).

Conclusiones

Para evitar en gran medida los problemas de índole ético-moral que surgen en el ejercicio de una profesión o de un oficio, se deben poner en práctica principios éticos que establezcan los parámetros y reglas que describan el comportamiento que una persona puede o no exhibir en determinado momento. No es difícil poner estos principios en práctica, pero el omitirlos redundará en perjuicio propio y en el de las personas con quienes se interviene o se interactúa. "Una decisión en la que está envuelto el comportamiento ético de una persona, siempre va a estar enmarcada en uno de los principios y valores aquí señalados" ( Conética, 4 - adaptados).

  1. Honestidad - Aprender a conocer sus debilidades y limitaciones y dedicarse a tratar de superarlas, solicitando el consejo de sus compañeros de mayor experiencia.
  2. Integridad - Defender sus creencias y valores, rechazando la hipocresía y la inescrupulosidad y no adoptar ni defender la filosofía de que el fin justifica los medios, echando a un lado sus principios.
  3. Compromiso - Mantener sus promesas y cumplir con sus obligaciones y no justificar un incumplimiento o rehuir una responsabilidad.
  4. Lealtad - Actuar honesta y sinceramente al ofrecer su apoyo, especialmente en la adversidad y rechazar las influencias indebidas y conflictos de interés.
  5. Ecuanimidad - Ser imparcial, justo y ofrecer trato igual a los demás. Mantener su mente abierta, aceptar cambios y admitir sus errores cuando entiende que se ha equivocado.
  6. Dedicación - Estar dispuesto a entregarse sin condición al cumplimiento del deber para con los demás con atención, cortesía y servicio.
  7. Respeto - Demostrar respeto a la dignidad humana, la intimidad y el derecho a la libre determinación.
  8. Responsabilidad ciudadana - Respetar, obedecer las leyes y tener conciencia social.
  9. Excelencia - Ser diligentes, emprendedores y estar bien preparado para ejercer su labor con responsabilidad y eficacia.
  10. Ejemplo - Ser modelo de honestidad y moral ética al asumir responsabilidades y al defender la verdad ante todo.
  11. Conducta intachable - La confianza de otros descansan en el ejemplo de conducta moral y ética irreprochable.

La ética debe convertirse en un proceso planificado, con plena conciencia de lo que se quiere lograr en la transformación de nuestras vidas. Debemos desarrollar al máximo el juicio práctico y profesional para activar el pensamiento ético, reconocer qué es lo correcto de lo incorrecto y contar con el compromiso personal para mantener el honor y el deber.

Hostos recomienda en su Tratado de Moral que "hay que poner de nuestra parte un continuo esfuerzo y una continua disposición de no salirnos del orden que contemplamos y acatamos. Ese esfuerzo y esa disposición, que es lo que constituye el deber, se derivan inmediatamente del hecho mismo de estar relacionado el hombre a sí mismo, a los otros y a la Naturaleza" (Pedreira, 184-185). Hostos, además, especifica que las relaciones particulares que ligan al individuo con la sociedad son las de necesidad, gratitud, utilidad, derecho y deber. De estas se derivan los deberes sociales de trabajo, obediencia, cooperación, unión, abnegación, conciliación y derecho. Expone que todos los deberes quedan sometidos a uno en general: "el deber de los deberes, que consiste en el exacto cumplimiento de todos los demás", y cuando haya conflic-tos entre ellos, hay que "cumplir primero el más inmediato, el más extenso, el más concreto" (Pedreira, 188).

Al fin de cuentas, el ser humano es respon-sable de actuar inte-ligente y libremente y es el único que puede responder por la bondad o malicia de sus actos ante su propia conciencia, ante el prójimo y ante Dios, su Creador.



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Juan José Belmonte Torres

jueves, 20 de septiembre de 2007

TAREA jueves 20 septiembre: Código de ética

Jóvenes.

Hoy sigo en el Taller de Competencias.

La tarea de este jueves es la siguiente:
1. Buscar un Código de ética.
2.- Buscar "código de ética" en algún buscador de internet y enlistar dos definiciones y la página web de dónde lo extrajeron.
3.- Comparar lo investigado con el código de ética que encontraron: ¿Aborda los aspectos éticos básicos que deben normarse o regularse en una empresa? ¿Se lleva a cabo, se aplica en la empresa o institución?

La comparación de cuando menos de dos cuartillas y envíenla a este blog.
Si sobrevivo, la revisaré el martes.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Preparen exposiciones.

Preparen sus exposiciones para hoy jueves 6 de septiembre.

Lúzcanse:
- Ética social
- Ética y derecho
- Hombres: Ética yreligión
- Mujeres: Ética cristiana.

martes, 7 de agosto de 2007

¿Qué es un blog?

Un weblog, también llamado blog o bitácora, es un sitio web donde se recopilan cronológicamente mensajes de uno o varios autores, sobre una temática en particular siempre conservando el autor la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente.
es.wikipedia.org/wiki/Blog

Hacer un blog se ha convertido desde hace ya un cierto tiempo en una práctica usual y en una forma de relación y de comunicación. La definición de lo que es un blog (cuaderno de bitácora o bitácora en castellano) es motivo de discusión.

Lo podemos definir como una página web realizada por uno o más autores a partir de anotaciones cortas, frecuentemente actualizadas y organizadas cronológicamente, sobre temas de su interés.

Un blog suele ser un registro vital, a modo de diario, de las opiniones hallazgos en la red y otros aspectos misceláneos de nuestro paso por el ciberespacio y/o por la realidad.

http://www.infovis.net/printMag.php?num=140&lang=1